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Leandro Losada

Maquiavelo en la Argentina

Usos y lecturas, 1830-1940


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Introducción

Este es un libro sobre la historia del pensamiento político liberal y antiliberal en la Argentina entre 1830 y 1940, desde el prisma que ofrecen las alusiones o reflexiones sobre Maquiavelo.
Maquiavelo nos resulta familiar y al mismo tiempo está rodeado de sospechas. No es necesario haber leído El príncipe o los Discursos sobre la primera década de Tito Livio para saber qué se quiere decir al llamar a alguien, o al denominar algún comportamiento, "maquiavélico". Su nombre ha trascendido ampliamente las fronteras del conocimiento erudito y especializado. Se ha convertido en sustantivo, o en un adjetivo para calificar actitudes y conductas, en el sentido común y en el lenguaje coloquial (quizás el caso de Sigmund Freud, entre otros ejemplos posibles, sea similar).
De hecho, desde el inicio de la circulación de sus libros en la Europa del siglo XVI, Nicolás Maquiavelo (1469-1527) ha sido controvertido y censurado. Se lo ha asociado con la validación de las conductas más abyectas, con los fenómenos más repudiables, del crimen a la tiranía, de la hipocresía a la violencia. Maquiavelo fue quien dijo lo indecible y, a la vez, quien enseñó la necesidad de la mentira y del engaño. Un autor de la franqueza sin eufemismos y un maestro de la simulación. Por ambas razones se lo pudo considerar un cómplice del poder o un amigo de la libertad. Pues si sus consejos al príncipe podían ser un "manual para los tiranos", la exposición sin tapujos de esos mismos consejos permitía alertar a los pueblos contra los gobiernos arbitrarios.
En el ámbito académico, su obra fue y es discutida intensamente. Se polemizó sobre cuál es su núcleo sustantivo y los problemas que permite pensar, así como sobre la filiación doctrinaria de sus ideas. Las controversias no se detuvieron allí: un ejemplo puede servir de muestra. Hace pocos años, con motivo de la traducción española de un estudio de referencia en el campo académico anglosajón, ejemplo de la reactivación del interés que ha habido allí por Maquiavelo en los últimos cuarenta años, se planteó ante la Real Academia Española la incorporación a su diccionario del vocablo "maquiaveliano", enmendar el de "maquiavelismo" y distinguir ambos términos de "maquiavélico". Es decir, se detectó el desajuste entre el idioma común, los modos de referirse al contenido de su obra y al conocimiento disponible sobre ella, y por lo tanto se propuso sumar expresiones más neutras o abarcadoras para impedir que esta quede definida por determinadas modulaciones, justamente las que la asocian con la falta de escrúpulos, el doblez y la perfidia, o con la razón de Estado.
A pesar de todo ello, y de que Maquiavelo es objeto de atención permanente entre académicos y especialistas, poco se sabe de cómo fue leído en la Argentina. Algunos detalles y pequeñas anécdotas ofrecen indicios. Por ejemplo, aquella semblanza de Joaquín V. González en su escritorio, sumido en sus inquietudes intelectuales, con un busto de Maquiavelo frente a él. Es un retrato sugerente porque insinúa autoridad, pero no necesariamente referencialidad. Y esa fue, de hecho, la sinuosa relación que se entabló entre Maquiavelo y el pensamiento político argentino en el largo plazo. El propósito de este libro es atender a las lecturas de su obra y a las invocaciones de su nombre, los motivos y los momentos en que se apeló a sus ideas y argumentos.
El marco temporal de esta exploración se extiende entre las décadas de 1830 y 1940. El punto de partida es la generación del 37 -integrada por Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento, entre otros-, la primera constelación de intelectuales propiamente dicha en el Río de la Plata. Los "padres fundadores" de la Argentina repudiaron a Maquiavelo: lo entendieron como un enemigo de la libertad y un apólogo de la tiranía. De este modo, el liberalismo local, frente a Maquiavelo, optó durante gran parte del siglo XIX por la crítica y la condena.
El libro culmina en el decenio de 1940. Entonces se cierra un momento que se inició en los años 1920 y se intensificó en los años 1930. En esas décadas hubo un cambio cuantitativo y cualitativo. Las intervenciones tuvieron mayor consistencia que las del pasado. Además, estuvieron dirigidas por móviles políticos y por otros más decididamente intelectuales o académicos. La crisis del liberalismo, en la Argentina y en Occidente, fue el telón de fondo de este fenómeno.
Aquí se estudia, entonces, el tratamiento que hicieron de Maquiavelo académicos y publicistas argentinos en un período acompasado por la aparición, la consolidación y la crisis del liberalismo. A lo largo de ese arco temporal, las lecturas y apelaciones a Maquiavelo tuvieron un movimiento definido. Se pasó del desinterés o del rechazo en el siglo XIX a su recuperación y a su identificación como un autor gravitante en la primera mitad del XX, y más específicamente, entre 1920 y 1940. En estos años, Maquiavelo tuvo objetores y exaltadores tanto en el liberalismo como en el antiliberalismo. Uno de los propósitos centrales de las páginas que siguen es mostrar este fenómeno y proponer argumentos para entenderlo.
Los estudios de recepción, usos y circulación en la Argentina de distintos autores y pensadores cuentan con varios anclajes disciplinarios, diferentes agendas de problemas y perspectivas de análisis. Así lo ilustran investigaciones que han oficiado de referencia para este trabajo, sobre figuras como Antonio Gramsci, Imannuel Kant, Carl Schmitt, Sigmund Freud, Karl Marx o Michel Foucault.
El objeto, entonces, de este libro son tanto las lecturas sistemáticas de Maquiavelo como los modos en que se lo evocó en distintas circunstancias. Esto es así porque no puede afirmarse con seguridad que, en cada oportunidad que se aludió a él, hubo detrás una lectura pormenorizada de sus textos. Como se ha planteado para el caso de Jean-Jacques Rousseau, la asociación de distintos pensadores con determinadas posiciones políticas o doctrinarias a menudo fue tan o más usual que el conocimiento de sus obras. Por esta razón, si ese tipo de apelaciones pudo estar incidido por el prejuicio o por determinados sesgos sobre sus ideas, ello no quiere decir, por otro lado, que fueran absolutamente disparatadas o carentes de toda relación con lo que sobre ellas se había planteado en ámbitos intelectuales más densos que el rioplatense o el argentino.
Debido a que el interés del libro se focaliza en las lecturas e invocaciones a Maquiavelo, el corpus estudiado contiene textos y autores que explícitamente se refirieron a él, independientemente de la frecuencia de las citas y de las razones que las motivaron. De este modo, va más allá de estudios eruditos o especializados e incluye escritos cuya alusión a Maquiavelo fue instrumental y política. No se consideran aquí argumentos, o autores, cuyos planteos o conceptos podrían adjudicarse a Maquiavelo a pesar de que no aparezca explícitamente referido, ni se ha procurado identificar tópicos o temas que podrían atribuirse a apropiaciones tácitas de sus obras. Se hará referencia a traducciones y ediciones, pese a que no han sido el eje de análisis privilegiado para los argumentos esgrimidos.
Las discusiones suscitadas en la Argentina pueden concebirse como versiones vernáculas de algunos de los problemas y de las controversias más distintivas que ha despertado el estudio de Maquiavelo. Por ejemplo, se verá que se abordó si ocupaba o no un lugar de importancia en el pensamiento político y en la ciencia política; si debía considerárselo un teórico del Estado o un autor preocupado por las formas de gobierno; si había sido el fundador de la noción moderna de la política, tema a su vez asociado a la relación entre política, moral y religión en sus textos, y a la vinculación entre su obra y la tradición clásica y el pensamiento escolástico; si sus formulaciones avalaron la arbitrariedad del poder; si, en cambio, integraban la historia del republicanismo, y, de ser así, qué vertiente o versión había ofrecido Maquiavelo, y qué relaciones había entre su republicanismo y otras tradiciones o corrientes doctrinarias fundamentales de la modernidad política occidental, como el liberalismo o la democracia. Estos temas fueron abordados en una vía de doble dirección: se ponderó qué peso específico tenían en la obra de Maquiavelo (peso relativo, desde ya, vinculado a qué lectura se hacía de ella) y, a su vez, se reflexionó sobre esos temas a partir de las enseñanzas que se encontraron en sus escritos.
Con el objetivo de analizar estas intervenciones, se hará mención a autores y textos que permiten restituir coordenadas históricas, intelectuales y doctrinarias. También se referirán estudios hoy fundamentales acerca de distintas zonas del pensamiento de Maquiavelo, que se vinculan con los temas que concitaron atención en la reflexión local, pero no se los tomará como parámetros cualitativos desde los que calibrar la rigurosidad o la pertinencia actual de las tradiciones de lectura o de invocación a Maquiavelo en la Argentina.
De todo lo anterior se desprende un último punto para resaltar. En este libro, las apelaciones y las lecturas de Maquiavelo son un objeto de indagación en sí mismas, pero también un medio para abordar otro problema: los rasgos políticos y doctrinarios y la reconstrucción histórica del pensamiento político liberal y antiliberal argentino.
El libro se estructura en tres capítulos y las conclusiones. El primer capítulo se aboca al siglo XIX, más específicamente a las décadas comprendidas entre 1830 y 1910. El segundo y el tercer capítulo comparten el período comprendido entre las décadas de 1920 y 1940.
En el segundo capítulo la atención se concentra en las lecturas de Maquiavelo realizadas desde el pensamiento antiliberal, así como entre autores que lo concibieron como una referencia intelectual clave para entender las experiencias autoritarias y antiliberales aparecidas en la Europa de la primera posguerra. En el tercer capítulo, se aborda el tratamiento que recibió Maquiavelo como referente del realismo político, y las lecturas realizadas por autores inscriptos en la tradición liberal, que lo entendieron como un autor republicano y cuya obra giraba en torno a la libertad como principio sustantivo.
Las conclusiones ofrecen una visión panorámica de lo tratado a lo largo del libro identificando los temas y problemas políticos que sobresalieron al apelar o al leer a Maquiavelo, cuál fue el retrato que prevaleció entre liberales y antiliberales, y el itinerario que siguió la filiación doctrinaria de sus ideas entre el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

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