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Judith Butler; Virginia Cano y Laura Fernández Cordero

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Sobre el origen de las conversaciones - 1. Feminismos: urgencias y paradojas

Sobre el origen de las conversaciones

Este libro comenzó en una entrevista pública titulada Las políticas de la identidad y los procesos de resistencia, que realizamos el 18 de septiembre de 2015 en el marco del "Encuentro Internacional de Pensamiento", en el Centro Cultural Kirchner, y durante la 6º edición del Festival Cine Migrante (Festival Internacional de Cine y Formación en Derechos Humanos).
(...)
El intercambio que presentamos a continuación retoma las preguntas centrales de aquella entrevista y suma nuevos interrogantes que se suscitaron a partir de las conversaciones posteriores y de la traducción al castellano de su último libro, Cuerpos aliados y lucha política. Hacia una teoría performativa de la asamblea.

***

1. Feminismos: urgencias y paradojas

"La palabra es la máquina de producción del mundo, y esos nombres son los que permiten narrarnos ante la invisibilización, el silencio forzado, la violencia de la norma y del Estado, la ausencia de protección... Ese nombre construye experiencias, fantasías, biografías y genealogías. Hay una pugna y una tensión interesante e incómoda en los modos de decir/se y decir/nos, y más que pensar en eliminarla, el reto es leer qué posibilidades hay ahí de articulación política para poder desplegarla."
Valeria Flores

VC-LFC: En un contexto al que no podríamos dejar de llamar paradojal, donde el feminismo -nos permitimos aquí el atajo nominalista- ha consolidado un lugar visible en la economía de los saberes y de los poderes, a la vez que continúa imperando un orden social cis-hetero-patriarcal, ¿cuál es el valor de asumir, aquí y ahora, una posición discursiva y política feminista? ¿Qué tienen aún para decirnos los feminismos?

JB: Por supuesto, soy feminista, lo que simplemente quiere decir que continúo sosteniendo ciertas posiciones. Entonces tomemos nota de que aun cuando digo que soy feminista, eso no es todo lo que soy, y de hecho, eso no implica que "ser" feminista sea siquiera algo tan importante. Lo que es importante son las posiciones que unx sostiene. En mi opinión, las mujeres continúan sufriendo, de modo diferencial y de maneras bastante específicas, la violencia, la pobreza y el analfabetismo; y estas formas de sufrimiento son expresiones de una persistente desigualdad. Esas posiciones nunca han cambiado, y continúan siendo importantes para mi análisis político del mundo. Puede que no acuerde con todas las posiciones feministas, pero eso no significa que me haya dado por vencida con el feminismo o que me considere a mí misma posfeminista. No uso el término "posfeminismo" para caracterizar mis opiniones. Mi feminismo está ligado a mi compromiso con los derechos y las aspiraciones LGTBQ, pero también con las políticas que se oponen tanto al racismo como a la precaridad.

VC-LFC: ¿Cuáles son los desafíos y los riesgos que los feminismos deben afrontar en la actualidad?

JB: Hay desafíos y riesgos, pero también hay promesas. No estoy segura de poder responder a su
pregunta en abstracto, porque considero que esos asuntos son diferentes en la Argentina en comparación con otros lugares del mundo. Sí creo que debemos tener un marco global para pensar el feminismo, pero eso significa también que necesitamos una serie de análisis entrelazados. No significa, por tanto, que hagamos declaraciones que universalicen la experiencia de todas las mujeres. Hay asuntos como la autodeterminación sexual y de género que siguen siendo importantes; hay maneras de pensar la violencia que son importantísimas, la violencia en contra de las mujeres y las formas de militarización requieren de una crítica feminista. También debemos preocuparnos cuando las naciones dominantes declaran que ya no necesitan al feminismo. Como vemos, las mujeres refugiadas o migrantes sufren a menudo diversas formas de exclusión y violencia, de modo que necesitamos pensar el feminismo de maneras transnacionales, rastreando los movimientos de las poblaciones y la situación de las mujeres bajo condiciones de pobreza e inhabilitación política. También considero que debemos tener una visión expansiva del género, que incluya a las mujeres trans y a todas aquellas personas que eligen incluirse en esta categoría. Al mismo tiempo, el feminismo debe incluir a los varones que son aliados, y debe evitar hacer presunciones heteronormativas tanto sobre el género como sobre la sexualidad.

VC-LFC: Ya en 1999, a diez años de la publicación de El género en disputa, sostenías que lo que te preocupaba entonces, y aún lo hace, es qué hace que una vida sea inteligible, vivible, humana, legítima. ¿Qué otros matices ha cobrado esta inquietud en tus escritos actuales?

JB: Como ustedes saben, no soy buena dando cuenta de mí misma. Pero pienso que debemos hacer esta pregunta: ¿qué hace a una vida vivible e inteligible?, y también, ¿qué hace a una vida llorable (grievable)? En El género en disputa, me preocupaban las distintas formas de amor y cómo algunos modos de perder a los seres queridos por medio de una separación o un divorcio no recibían el mismo reconocimiento público que otros. De manera que el reconocimiento público de las vidas queer, de sus alegrías y sus pérdidas, es un asunto importante. Al mismo tiempo, no debemos ser ingenuxs respecto del "reconocimiento público". Los términos del reconocimiento son a veces bastante constrictivos; así, por ejemplo, hoy puede ocurrir que para que nuestras vidas íntimas sean reconocidas, "tengamos" que casarnos. Aquellxs que no quieren ser parte de la institución del matrimonio o cuyas vidas íntimas, vidas sexuales o arreglos de parentesco no se ajustan al matrimonio y a la familia, son lxs nuevxs marginadxs. Mi preocupación es que, si aceptamos las normas dominantes que gobiernan el reconocimiento, terminemos abandonando a lxs que están en los márgenes sexuales, o creando una nueva serie de márgenes sexuales, que incluyan a lxs poliamorosxs, las travestis, lxs trabajadorxs sexuales y aquellxs cuyas formas de alianza íntima siguen siendo ininteligibles para el discurso público. De modo que sí, estoy a favor del "volverse inteligible" y, al mismo tiempo, soy consciente de que debemos ser críticxs de los modos dominantes de inteligibilidad.

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